La mesa
Siempre hay un plato caliente en la cocina para quien llega tarde, aunque sea un domingo a las once de la noche.
Nosotros · Desde 1923
La historia de los Zanella, de un pueblo del Véneto a una esquina de Rosario.

El balcón de Verona. El nuestro es de hierro, pero la idea es la misma.
Los Zanella
Giovanni Zanella nació en 1886 en Soave, a media hora de Verona, hijo de un tonelero. En marzo de 1908, con veintidós años, bajó de un vapor de tercera clase en el puerto de Rosario con una valija de cartón, el cuaderno de recetas de su madre y la dirección de un primo en calle Córdoba.
Trabajó de estibador, de mozo y de panadero. En 1911 conoció a Giulietta Marchesi, hija de otros inmigrantes del Véneto, que vivía en el primer piso de una pensión de la misma cuadra. Dice la familia que él le propuso casamiento desde la vereda, mirando hacia su balcón, y que ella contestó desde arriba en dialecto veronés. Los vecinos aplaudieron. Fue la única vez que nadie pensó en tragedias.
Cronología
Lo que no cambió
Siempre hay un plato caliente en la cocina para quien llega tarde, aunque sea un domingo a las once de la noche.
La recepción no cierra nunca. La llave sigue siendo de bronce y la conserjería sabe el nombre de cada huésped.
Todas las suites tienen uno. Es un homenaje a Giulietta y una invitación a saludar a los vecinos.
«Mi abuelo decía que un hotel es una casa con las puertas abiertas y la cocina prendida.»
Lucas Zanella · segunda generación
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